Una manera de intentar hacer que este viento nos sea favorable es la utilización de amuletos.
Un amuleto es un objeto al que se atribuyen propiedades protectoras contra desdichas, males, enfermedades, accidentes o desgracias.
El hechicero es la persona que debe fabricar el amuleto, que está elaborado para proteger a la persona que lo usa.
Esto lo diferencia del talismán, que sirve para atraer la suerte y la dicha canalizando energías muy positivas para el dueño del mismo.
Estos amuletos tienen su origen en un período muy primitivo, siendo la piedra, el bronce, la arcilla o el cuero los primeros materiales que se usaron, aunque luego se fueron utilizando otros.
La diferencia entre amuleto y talismán es que un amuleto es fácil de fabricar por uno mismo, utilizando objetos naturales, mientras que para el talismán son necesarias nociones de rituales y temas mágicos, y por tanto, debe hacerlo alguien especializado y experto en estos temas.
Tipos y Cómo Hacerlos
Los amuletos más habituales son la pata de un conejo, piedras preciosas o semipreciosas, un trébol, o una piedra de volcán (está prohibido coger este último elemento de parajes naturales, pero si ya se posee uno es una piedra con excelentes efectos como talismán).
Se puede llevar en un bolsillo, metido dentro de un bolsito de tela cosido a la ropa, en un colgante, como pulsera, etc., dependiendo del tipo de amuleto que sea.
Un amuleto clásico es el trébol de cuatro hojas.
Éstos son escasísimos; por tanto, cuando se encuentra uno, se interpreta como símbolo de buena suerte. Cada una de sus hojas significa los factores que componen la felicidad: salud, dinero, amor y éxito social o popularidad.
Para proteger el hogar, se puede colocar un espantapájaros en la puerta principal de la casa, para así alejar todo lo negativo que pueda venir del exterior.
Para que siga cumpliendo su función con el paso del tiempo, debe pasarse una vez a la semana por una ducha de agua fría y colocarlo donde estaba. No debemos dejar que lo toque nadie, excepto nosotros mismos.
Una manera de que entre dinero en casa, es tomar una baraja nueva de cartas españolas y separar el seis de oros del mazo.
Preparar un incienso del dinero y ahumar la carta, colocándola a continuación en la entrada de la casa, de tal forma que la parte del enves de la carta, es decir, la que muestra el dibujo del seis de oros, se vea desde fuera a dentro.
También otra forma de que entre dinero en la vivienda es echar un puñado generoso de pipas de girasol en un plato y poner este en una ventana a la que le de mucho sol, cuidando de que sea jueves por la mañana y de que al día siguiente sea cuarto creciente o luna menguante.