Por Mónica Y. Limón
Llegaste Tú,
como un rayito de sol en pleno invierno.
El frío hacía temblar tu cuerpecito tierno
y estrellitas plateadas bajaban desde el cielo,
que lentamente giraban en el vuelo.
Un coro de angelitos cantaba en voz bajita,
mientras tres reyes magos llegaban a una cita,
con oro, incienso y mirra viajaron desde lejos,
guiados por un lucero que atrajo a jóvenes y viejos.
Llegaste Tú
para cambiar al mundo,
sembraste paz
y eterno amor profundo.