Por Flavio Moedano
Su grito de alegría lo dijo todo. Michael Phelp aguardaba con dramatismo en la orilla del carril 4 a su compañero Jason Lasek y de pronto aquel rostro que era tristeza y dramatismo fue cambiado por la euforia y alegría al momento del toque de Lasek. Era la segunda medalla de oro para Michael; era la continuación de un sueño. Un sueño que sigue vivo gracias al equipo norteamericano al ganar los relevos 4 x 100 estilo libre batiendo el récord mundial con un tiempo de 3 m. 08.24 s.
Y es que el júbilo en el rostro de Phelp al terminar la competencia no fue para menos. Jason Lezak, tuvo un cierre de competencia memorable, espectacular, me atrevo a pensar que fue el final más dramático en la historia de las finales de unos Juegos Olímpicos. Los norteamericanos estuvieron a 8 centécimas de ver como el sueño de las 8 medallas áureas para “La Bala de Baltimore” se desquebrajaba en manos de los franceses, favoritos por muchos en esta final.
El mérito de la hazaña del cuarteto norteamericano recae en Lezak, quien, pese a tener una desventaja de .59 centecimas al entrar al agua, logró vencer al francés, poseedor del récord mundial en los 100 estilo libre, Alain Bernand, en una final épica. La estrategia de los Estados Unidos fue mandar en primer lugar a Phelp, con la idea de tomar ventaja, mas ésta nunca llegó y Michael dejó en desventaja desde el primer relevo a su equipo, teniendo como momentáneo líder a los australianos, a la postre tercer lugar.
Después de Phelp vinieron Garret Webergale y Cullen Janes, quienes llegaron a estar en la tercera posición después de los primeros 300 metros. Hasta que llegó Lazek, quien impulsado por su entrega y coraje tuvo una espectacular remontada para tocar en primer lugar ante la mirada y la algarabía de un repleto Cubo de agua que alentó en todo momento al tritón americano en busca de la proeza.
Con este apretado triunfo de Phelp, que al final fue labor de equipo, pueden recaer críticas y demasiada presión para él en la consecución de esas 6 medallas que aún le faltan para romper el récord de Mark Spitz. Cabe recordar que de las seis competencias pendientes dos son por equipo y cuatro en forma individual, por lo que no todo depende de él para alcanzar la cifra histórica y con ello convertirse en el atleta más grande de todos los tiempos.