Por Elia Silva Cervantes
Es muy raro que yo escriba de política, específicamente de los partidos que nos gobiernan: tricolores, amarillos y azules; siempre tienen el mismo discurso y a nuestros supuestos representantes no es raro verlos bien vestidos, disfrutando de un fuero y de dinero que a la población en general nos hace falta.
Aun así, tengo claro que siempre debemos tomar una postura ante los problemas nacionales, dentro de nuestro estado, delegación, colonia, escuelas y la mismísima calle donde habitamos.
Yo invito, llegado el momento, a participar en elecciones federales, estatales, vecinales y hasta a decidir quién es miembro de la mesa directiva de la escuela de nuestros hijos para que sepamos cómo es que se toma cualquier decisión.
Si ustedes recuerdan, hace tiempo que se pusieron de moda las consultas ciudadanas; las que regularmente son usadas por los partidos políticos en tiempos electorales con el fin de sondear la opinión de los votantes.
Me llamó mucho la atención la consulta que hizo el PAN para saber si los ciudadanos opinamos igual que ellos al no estar de acuerdo en el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Leyendo las notas de los periódicos, me puse a pensar en la vida perfecta que tienen o deben tener los panistas, ya que al oponerse al matrimonio de homosexuales, quiere decir que todos ellos, sin excepción, son heterosexuales comunes y corrientes, que tienen hijos o llegan a adoptar, pero siempre los miembros de la familia serán una dócil mamá y un proveedor papá.
También quiere decir que los miembros del partido tienen una vida excepcional donde ni su chofer, sirvienta, asistente, modista, amigo ni familiar es gay.
Si no quieren tener relación alguna con los homosexuales, ¿los querrán para que voten por ellos? Y si son dueños de grandes empresas, de una franquicia que deja grandes ganancias o simplemente una zapatería y pagan sus impuestos, ¿así sí los toman en cuenta?
No me imagino los nervios que debe sentir cualquier trabajador del partido para que no sepan sus superiores o compañeros de oficina que ya llevan tiempo en una relación sólida de pareja o que llevan 3 años tratando de adoptar a un sobrino o cualquier huérfano al que tienen la posibilidad de heredar y darle una mejor vida.
Como eso no le sucede a la convocante Gómez del Campo, quien tiene una vida perfecta, unos amigos perfectos y todos a su alrededor son heterosexuales, deberíamos agradecerle su preocupación respecto al tema. Está tan preocupada por los ciudadanos que ha declarado que este tema es usando solamente como escaparate y trampolín del Jefe de Gobierno para las próximas elecciones presidenciales, por lo que hay que agradecerle que haya gastado dinero, tiempo y mucho esfuerzo en una consulta para ver si todos pensábamos como ella.
Así que, chicas y chicos, si queremos conocer a una persona perfecta, íntegra y con valores, sólo podrá ser con algún miembro del partido azul. Y estaremos seguros que nunca, nunca, podrán salir del closet pues se quedarían sin trabajo o autoridad que pueda representarlos.