Por Carlos Eduardo Díaz Carlos Fuentes no creía en la inspiración. Creía en el sudor, en el trabajo diario, a primera hora. “Todos los días escribo cuatro cuartillas cuando menos, esté donde esté, sin pretextos, porque somos un país de pretextos”, dijo en alguna ocasión. Buscaba la tranquilidad, por eso vivía durante meses en otros países. En Londres...